¡Socorro! Me como el coco…

Publicado el 01/07/2011

Hace unos años, mis compañeros de formación se reían conmigo por el hecho de que yo pasaba mucho tiempo en la azotea de mi casa. No se referían al espacio físico sino a mi mente: yo pasaba mucho tiempo en mi cabeza: pensando, organizando, conversando, argumentando, analizando… En fin, la mayor parte de mi tiempo libre estaba allí arriba, regando flores imaginarias.

En esa época, no entendía muy bien de qué iba eso de “bajar al cuerpo” o de “apagar la radio interna”. Lo entendía intelectualmente hablando (¡¿cómo no?!), pero no captaba de lo que se trataba. Me llegué incluso a enfadar por dentro porque veía que me estaba perdiendo algo, pero no sabía cómo cambiar una costumbre tan anclada en mí.

Menos mal, gracias a la PNL, el coaching, las técnicas de tapping, la meditación y tolerancia hacia mi misma, logré poco a poco crear una alternativa al pensamiento continuo y equilibrar mejor la balanza entre la mente y el cuerpo.

Ahora bien, sólo pude hacerlo cuando acepté dejar de definirme como una mujer cerebral. Me gustaba el término. No sé… sonaba así como inteligente. Era una característica mía que me suponía mucho orgullo! Al fin y al cabo a lo largo de mis estudios universitarios sólo se me había pedido pensar! El resto siendo hasta de mal gusto. Así que yo me definía por lo que se me daba bien: pensar y su correlativo hablar, o sea, pensar en voz alta 😉

Pero a raíz de la PNL, empecé a mirar mi vida con ojos nuevos y tuve que admitir que en algunas ocasiones pensar no me era de ayuda, es más: llevado al extremo, pensar me hacía daño, me impedía dormir o incluso me frenaba a la hora de emprender acciones buenas para mí! O sea, pensar se convertía a veces en mi enemigo! Entonces pensé (!): Oye, ¿quizás se trata de relajar un poco la cabeza y hacer más caso a la intuición? Al final, la intuición soy yo también. Me puse a ello, poco a poco.

No fue un camino fácil. Como todo cambio, supone un reto, pero la calidad de vida que una gana cuando deja de comerse el coco, es indescriptible. No hay marcha atrás.

Te hablo de esto hoy porque acabo de terminar un libro llamado Pourquoi les femmes se prennent la tête, traducido al español por Mujeres que piensan demasiado. Es de una psicóloga llamada Susan Nolen-Hoeksema. Hace un retrato muy interesante de cómo el overthinking (literalmente, sobre-pensar) puede arruinarte la vida: sus estudios revelaron que las mujeres tienden dos veces más que los hombres a caer en esta mala costumbre y, dato curioso, sufren el doble de episodios depresivos… Pensar demasiado es claramente el factor que marca la diferencia con respecto al número de depresiones por género.

En su libro, Susan te desvela los resultados de sus 25 años de investigación sobre el asunto. También comparte testimonios de mujeres que han padecido overthinking y te cuenta cómo se han visto afectadas y cómo salieron de ello. Por último, encontrarás algunos consejos para re-educarte y poco a poco mirar tu vida desde un punto de vista más neutral, alejada del drama y el dolor. Una lectura muy recomendable.

Si sientes que a veces estás presa de tus pensamientos y quieres que miremos cómo retomar las riendas, ponte en contacto conmigo: juntas bajaremos de la azotea  😉

Un abrazo y feliz fin de semana!

Anne Baurain

Coach profesional de PNL
http://www.creativasyemprendedoras.com
600 325 357
annebaurain@mac.com

Acerca de Anne Baurain

Coach PNL, formadora y conferenciante.
Esta entrada fue publicada en Libros recomendados, Reflexión. Guarda el enlace permanente.

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